Políticos y constitucionalistas se dieron cita en un seminrio organizado por la Fundación Libertad y el CIIMA-ESEADE , para atender las nuevas mediciones realizadas por el CIIMA que desfavorecen a la Argentina (Bajar informe)
El Indice de Calidad Institucional (ICI), es elaborado desde el año
2007 por el Dr. Martín Krause, Director General de CIIMA (Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina, ESEADE) y publicado por Internacional Policy Network.
En la presentación de este año, acompañaron al Dr. Krause en su visita a Fundación Libertad de Rosario el Ministro de Economía de Santa Fe, Angel Sciara, los Diputados Nacionales Patricia Bullrich (Unión por Todos), Federico Pinedo (PRO), Ricardo Gil Lavedra (UCR) y el economista Aldo Abram.
El Indice de Calidad Institucional mide a 192 países, entre ellos la Argentina. Constituye un indicador de carácter compuesto que se obtiene agregando las posiciones alcanzadas por los países en ocho indicadores distintos, cuatro de ellos relacionados con las libertades políticas y otros cuatro con las económicas.
Concretamente, en el primer grupo se encuentran los siguientes índices: estado de derecho, voz y rendición de cuentas (ambos del Banco Mundial), Percepción de Corrupción (Transparencia Internacional) y Libertad de Prensa (Freedom House). En el segundo conjunto se hallan: Doing Business (Banco Mundial), Competitividad Global (Foro Económico Mundial), Libertad Económica (Fraser Institute) y Libertad Económica (Wall Street Journal / Heritage Foundation).
Explica Krause que la calidad institucional de las naciones está profundamente vinculada a la generación de riqueza, la calidad de vida y la atracción de inversiones.
La fortaleza institucional guarda relación directa con los ingresos per capita e incluso con la innovación, un elemento central en el progreso de la humanidad.
Los resultados del Socialismo del Siglo XXI se alejan de los pronósticos de Chavez
En América Latina, la perla institucional es Chile, un país diezmado por un terremoto pero con una solidez institucional a prueba de cataclismos, ocupa el 1er lugar en calidad institucional de América Latina y el Caribe.
Dentro de las 20 primeras posiciones encabezada por Bélgica, Canadá y Estados Unidos son los únicos dos países del continente americano que comparten la tabla con países predominantemente europeos y asiáticos, con el puesto 5to y 7mo respectivamente.
Siguiendo la evolución de los últimos años los países que más han mejorado en el ranking general son República Dominicana, escalando 16 posiciones y llamativamente Haití, otro país afectado por otro terrible terremoto. En cuanto a los que perdieron más posiciones desde 2007 hasta 2010 tenemos en primer lugar a Bolivia, involucionando 30 puestos, Argentina, descendiendo 26 escalones seguida por Venezuela que pierde 21 posiciones y Ecuador 18.
La lista de los que peor desempeño han tenido en estos años habla a las claras del deterioro institucional que acompaña a los intentos de inventar algún tipo de “socialismo del siglo XXI”, más o menos moderado o más o menos presentado con ribetes autóctonos.
Chile demuestra que el ADN latinoamericano no es la miseria
Por qué Chile, un país poco beneficiado por su naturaleza, afectado recientemente por un terremoto, experimentó un crecimiento notable en las últimas décadas?
Los acuerdos amplios en torno a la importancia del mercado, el rol de Estado, la apertura al mundo, la democracia y el respeto de los derechos han sido la piedra fundamental sobre la que hoy se construye el estado trasandino.
Para ejemplos que recuerdan conflictos institucionales recientemente vividos en Argentina, el Banco Central y el Poder Electoral chilenos son totalmente autónomos, la selección de gerentes públicos se efectúa con la autonomía suficiente para garantizar un mínimo de capacidad técnica en los funcionarios que lideran la ejecución de las políticas. Es por ejemplo, la autonomía del Banco Central lo que ha permitido que Chile, en quince años haya logrado convertir una inflación cercana al 30% en la actual marca de 4% o menos al año.
La contratara argentina, muestra un Banco Central dependiente del gobierno nacional y una moneda que se deprecia por una inflación que se estima por encima del 25 o 30 % anual.









